transgender[1] El día 6 de mayo se celebra específicamente el día de la transexualidad. Una persona transexual encuentra que su identidad sexual está en conflicto con su anatomía sexual. Es decir, se produce una disconformidad entre su sexo biológico y su sexo social y el sexo psicológico. Se conoce también como disforia de género.

Por ello, sabiendo lo que es tener una certidumbre interior, que no es en absoluto maligna, y lo frustrante que es que no te comprendan, y más aún, te acepten como eres, queremos romper una lanza en favor de la comprensión y el acercamiento mutuo humano.

Actualmente, el Manual de Diagnóstico Psiquiátrico DSM-IV-TR clasifica la transexualidad como Trastornos de la Identidad Sexual [F64]. Razón por la cual, organizaciones transexuales de todo el mundo se manifiestaron públicamente el 16 de octubre de 2009 para que en la revisión del V Manual Estadístico y Diagnóstico de Enfermedades Mentales de la Asociación Psiquiátrica Norteamérica (DSM-V) en 2012 desaparezca la transexualidad como patología[1]

Se difunde aquí un breve extracto de la enciclopedia libre y gratuita en línea por internet, Wikipedia:

Objeciones a la investigación de las causas

Muchos profesionales y activistas de los derechos de las personas transexuales consideran "muy racional" la búsqueda de una "causa" de la transexualidad. El supuesto básico en el que se basan es que la transexualidad es un hecho arraigado. Las críticas citan, entre otras cosas, descubrimientos historiográficos y antropológicos que apuntan al hecho de que en diferentes culturas había diferentes conceptos sobre el género, entre los que se incluyen la existencia de tres o más géneros.

El principal argumento contra la búsqueda de una "causa" de la transexualidad es que esto supone asumir a priori la legitimidad de la identidad de género impuesta socialmente, es decir, la que corresponde con los genitales externos. Esto, según los críticos de la investigación, es una controversia que no ha sido probada aún. Investigaciones históricas muestran que la relación entre los genitales y la identidad de género varía a través de las culturas. Asumir a priori que una variante es anómala (y que por tanto sus causas deben ser investigadas) distorsiona la visión científica del género y contribuye a la estigmatización.

Muy relacionada con este argumento, existe la creencia de muchas personas de que la transexualidad no es una enfermedad ni un desorden y que no debería intentar curarse la transexualidad psicológicamente

Reversibilidad

Generalmente, si una persona que ha realizado el proceso quiere revertirlo es debido a que hubo un mal diagnóstico psicológico. Es tan malo someterse al proceso sin necesitarlo como no hacerlo necesitándolo.

También puede darse casos de deseo de reversión si una persona transexual ha sufrido un gran rechazo en su entorno a su cambio y no ha podido aguantar la presión social. En estos casos se suele volver a intentar más tarde porque se vive entre la necesidad y el miedo al rechazo social.

Aspectos sociales y legales

En España no se han realizado estudios sobre la prevalencia de la transexualidad en la población. Por ello, para poder establecer una cifra aproximada, debemos utilizar los datos del estudio realizado por Bakker, Van Kesteren, Gooren y Bezemer en Países Bajos en 1993 y realizar una extrapolación de las cifras.

Según el INE, en enero de 1998 la población española estaba formada por 39.852.651 personas, de las cuales 19.488.465 eran hombres y 20.364.186 eran mujeres. El 90’62% del total de la población tenía más de 15 años, y si sólo consideramos la población mayor de 15 años y extrapolamos los datos del estudio holandés, la estimación de personas transexuales en España es de 2.087 personas, de las cuales habrá 1.408 mujeres transexuales y 607 hombres transexuales.[8]

En el terreno legal y social, las personas transexuales suelen reivindicar dos derechos. Uno, mayor facilitad para modificar el sexo legal y, por otro lado, la cobertura sanitaria integral.

Sexo legal

Las personas transexuales que han comenzado a vivir en el rol de género del sexo con el que se sienten identificados suelen tener muchas dificultades a la hora de identificarse con documentos oficiales. Para ellos, ya que su documento de identidad indica un sexo legal diferente al que muestra su apariencia física, se complican desde gestos tan cotidianos como utilizar la tarjeta de crédito o comprar un billete de avión hasta gestiones tan básicas como acceder a un puesto de trabajo.

En España, la ley 3/2007, de 15 de marzo, reguladora de la rectificación registral de la mención relativa al sexo de las personas[9] permite el cambio de la mención de sexo en los documentos oficiales, incluyendo el registro civil y el D.N.I.. siempre que se cumplan los requisitos expuestos en la ley, es decir tener la nacionalidad española, ser mayor de edad y poseer capacidad suficiente, acreditada por los correspondientes informes médicos.

El cambio se realiza por vía administrativa presentando en el registro civil correspondiente al lugar de residencia del interesado una solicitud acompañada de la documentación correspondiente.

Asistencia sanitaria integral

Se trata de la reivindicación histórica de la comunidad transexual. En 1989, ya el Parlamento Europeo instaba a los estados miembro el posibilitar el acceso a las personas transexuales a una asistencia sanitaria integral, cosa que en España de momento no se ha cumplido más que en la comunidad andaluza, que dispone de una unidad especializada en el hospital Carlos Haya de Málaga, y en la comunidad de Madrid en el Hospital Ramon y Cajal.

Transexualidad y homosexualidad

Los hombres y las mujeres transexuales presentan la misma variedad de orientaciones sexuales que presentan las personas no transexuales. Es decir, existen mujeres transexuales bisexuales, homosexuales, heterosexuales o asexuales; así como hombres transexuales bisexuales, homosexuales, heterosexuales o asexuales.

Es decir, la transexualidad está relacionada con la identidad sexual -el sexo con el que el individuo se identifica-, mientras que la homosexualidad se relaciona con la orientación sexual -el sexo por el que el individuo siente atracción sexual.

Sin embargo, incluso hoy en día se siguen confundiendo ambos términos, como ocurría hace décadas. Textos médicos anticuados describían la orientación sexual en relación con el sexo asignado, no con el sexo de identificación; en otras palabras, refiriéndose a una transexual de hombre-a-mujer que se sentía atraída por hombres, como "un transexual masculino homosexual".

De nuevo, hay que decir que este uso confuso de los términos es científicamente inexacto y clínicamente insensible hoy en día, y una persona como la descrita sería llamada actualmente y ella misma se consideraría una "mujer transexual heterosexual".

El descubrimiento

Las personas con TIG comienzan a ser conscientes y a sufrir este trastorno a partir de los cinco años, donde encuentran los primeros conflictos, situaciones de sufrimiento personal y problemas de adaptación, como consecuencia de la disociación entre su aspecto externo y el sentimiento de pertenencia al sexo opuesto

Dr. Francisco Giraldo cirujano plástico de la Unidad de Trastornos de Identidad de Género (UTIG) de Andalucía, Entrevista de María Jesús Ribas, EFE

Para saber más, un interesante artículo sobre el concepto de disforia de género y como es percibido éste por un transexual.

http://www.disforiadegenero.org/modules.php?name=Forums&file=viewtopic&t=8066

Espero que este pseudo artículo sirva para conocer más y mejor a quienes, no siendo como nosotros, son humanos como nosotros.

Que no haya sufrimiento innecesario, y menos por falta de comunicación y entendimiento.

“homo homini sum, nihil humani a me alienum puto”. Soy humano, nada de lo que es humano me es ajeno.