Sinopsis

Este artículo plantea que los lóbulos frontales participan en dos funciones ejecutivas estrechamente relacionadas, pero diferentes como son, por un lado, la solución de problemas, planeación, formación de conceptos, desarrollo e implementación de estrategias y memoria de trabajo, es decir, las funciones ejecutivas “metacognitivas”, y por otro lado, la coordinación de la cognición y emoción/motivación, o sea las funciones ejecutivas “emocionales”, para satisfacer las necesidades biológicas de acuerdo a las condiciones existentes. Las primeras funciones dependen de áreas prefrontales dorsolaterales, en cambio las segundas están asociadas con el área orbitofrontal y medial frontal. Las pruebas que evalúan funciones ejecutivas se enfocan, básicamente, en el primer tipo de funciones. La solución de problemas cotidianos (aplicación funcional de las funciones ejecutivas) requiere más del segundo tipo de habilidades, por lo que las pruebas usuales de funciones ejecutivas carecen de validez ecológica.

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