Albert Einstein era el único que sabía lo que iba a pasar en esta crisis. Estableció hace 100 años dos principios que son aplicables a esta situación y que permiten entenderla mejor y saber cómo actuar para aprovechar todas sus oportunidades.

El primer principio de Einstein consiste en plantearse todo cada día: “Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”. Éste debe ser un hábito de los directivos en la crisis pues la empresa del 2009 no se parece a la 2007. Hay variables que han cambiado radicalmente (ventas, propuesta de valor y relación con las entidades financieras) y por ello hay que cambiar la manera en la que gestionamos la caja, los costes y las ventas.

Y la Teoría de la Relatividad, el famoso E=mc2, que ahora se traduce a “en la crisis todo es relativo”. No es ya tan importante la posición que tengo frente al año anterior (casi seguro peor) como la relativa frente al resto de mis competidores. Sobrevivirán los más fuertes y los que mejor se adapten al entorno.

Hay que estudiar la posición que tenemos para aprovechar todas las oportunidades que nos brinda la crisis. Como en crisis anteriores, un porcentaje de las empresas aprovechará la crisis. Según nuestro estudio, casi un 25% de las empresas saldrán reforzadas.

Estas oportunidades se pueden aprovechar de diferente manera. En la actitud pasiva, aplica el dicho de “lo que no mata, te refuerza”. Un sector donde algún competidor cierra, genera muchas oportunidades de mejorar los resultados del resto: sus ventas se “reparten”. En la actitud activa, es una oportunidad comprar a competidores a precios baratos.

Sin embargo, puede ser aún mejor oportunidad aplicar lo que nosotros llamamos el Plan A.C.C.I.O.N. La receta aprendida de los que han triunfado en otras crisis se resumen en ¡ACCIÓN!.

Sus elementos clave son:

– Agilidad. En un plan, los primeros 100 días son fundamentales. El 62% de las empresas que lo llevaron a cabo remontaron la situación.

– Contundencia. Las compañías exitosas en estos entornos ejecutan cambios radicales en su estrategia. El 81% de las que fueron más drásticas triunfaron.

– Caja. Un 77% de las empresas no disponían de una herramienta de tesorería correcta. En cambio en los casos de éxito, un 71% tenían un enfoque muy importante a la gestión de tesorería.

– Información. Debemos mantener una comunicación fluida y constante con todos los que intervienen: colaboradores, proveedores, bancos, clientes… El 47% de las firmas que salieron airosas de la situación así lo hicieron.

– Objetivo. El plan debe ser objetivo y creíble.

– Núcleo: Hay que concentrarse en lo que se sabe hacer. Lo hicieron el 59% de las compañías que superaron una crisis.

Todos los elementos del plan ACCION son importantes, pero la agilidad, contundencia y centrarse en lo que sabemos hacer son los más relacionados con el éxito. Para ponerse en marcha… ¡El plan de ACCION es el primer paso!.