Por Manuel Velandia
Las organizaciones trabajando en prevención se dedican a mostrar las
prácticas sexuales como una situación muy cercana a la muerte olvidando
el placer inherente a ellas; esta estrategia tendrá que cambiar si
realmente están preocupadas por la vida de sus usuarios, y para ello no
sólo se requiere una actitud más abierta y conciente del sentido que
tiene el placer en una relación genital, sino además la necesidad de
ser menos técnico en el momento de hablar de las practicas que
realizamos para obtener placer.

Fellatio, no es un plato de la comida italiana
Se requiere conocer y usar apropiadamente las palabras cotidianas con
las que las personas hablan de sexualidad, aproximarse a los
imaginarios y vivencias cotidianas de la vida sexual de las personas y
entender que la información técnica es importante, pero y que el
objetivo no es parecer “profesional de la salud” con amplios
conocimientos, sino proveer información apropiada a las personas sobre
sus necesidades sexuales, disminuyendo el riesgo, ampliando su
percepción del mismo, sin incrementar el miedo o rechazo y si,
entendiendo la seguridad como un ejercicio erótico, sensual y
placentero.

La prevención no tiene que ser una actividad aburrida; puede y debe ser
tan placentera como asistir a un tuppersex (una venta casera de
juguetes sexuales). Debemos recordar que es sencillo diversificar el
juego erótico y hacer de las relaciones protegidas una práctica
cotidiana en las que sin disminuir las posibilidades del buen sexo, conozcamos y usemos formas creativas de gozar sin tener contacto con las secreciones genitales de la pareja.

Esta nota es a proposito de que me han solicitado compartir algunos
articulos sobre cómo mejorar la vida sexual, textos que fueron
publicados por mi, como serie, en algunas páginas Web. Aquí van los
links. Espero que algo le puedan servir.

Séxitos, muchos séxitos en las prácticas, y recuerde que no se puede ser campeón/a olimpico/a sin entrenar apropiadamente.