Siempre mendigos diseminados por las calles de la ciudad, con sus sucios carteles de cartón, con su mirada clavada en el suelo.

     "Una ayuda para comer"

                               "No tengo trabajo ni recursos"

                                                  "Solo la voluntad"

                                                                  "Ayúdeme"

Leyó todos los que se cruzó por su camino diario hasta que se topó con uno que le hizo detenerse.

"Perdidos esperanza y sueños. Buscando motivos de nuevo"

Rápidamente vació todo lo que llevaba en el monedero y salió corriendo, antes de atreverse a mirar a la cara de quien se sentaba detrás de aquellas palabras, temerosa de ver su propia cara.

Desheredados de la tierra, pero muchos no han nacido así, algunos hubo un tiempo en que erea como tu, como yo o como cualquier persona con apariencia de "normalidad".
Desheredados de la ilusión, pero algunos hubo un día que eran…
Quizás no sea tan gruesa la línea que nos separa de la mendicidad real, vital, emocional… así que no estaría mal adelantarse e ir escribiendo nuestro propio cartel de cartón, por si acaso.