Los amigos sexuales son indispensables. Después del sexo con amor, no hay nada mejor que el sexo sin compromiso pero con cierta conexión. Esto sólo se puede lograr con los amigos sexuales con quienes hay que guardar distancia para mantener la pasión.

No se trata de una pareja, tampoco de un noviazgo, mucho menos un ligue de ocasión. Si existe cierta confianza, algo de entendimiento, empatía… en definitiva, el sexo es mejor. Hay quienes podemos establecer relación de amigo sexual con el ex marido, otras lo hacen con alguien que primero fue un acostón y luego pasaron a algo más “íntimo” y también las que, a fuerza de la repetición, comenzaron a tener otro tipo de relación. En todos los casos, la premisa siempre es la misma: ningún compromiso.
Pero también están las amigas que, de pronto, motivadas por la urgencia o el simple exceso de alcohol y otras sustancias, terminan interactuando sexualmente. Gloria y Claudia, la que esto escribe, vivieron algo similar en más de una ocasión. Comenzamos con besos, luego pasamos al faje y terminamos en el sexo oral. Por un poco más, hubiéramos tenido sexo completo, pero como siempre, pudo más la conciencia que la calentura. Es el caso de las “amigas mano larga”.

Son dos episodios harto memorables. Cuando Jocelín dejó Monterrey, Gloria y yo fuimos por ella para ayudarle a conducir el auto de regreso a la ciudad de México. Una noche antes, la celebración por el cambio de ciudad y la despedida por parte de sus amigos regios ocurrió en el Parking. Con el exceso comenzó diversión. En poco tiempo, las bebidas alcohólicas hicieron su efecto y todos terminaron haciendo desfiguros. El sanitario-cuarto oscuro fue un lugar muy concurrido. Ahí satisfice mis bajos instintos, mientras que las demás bailaban, brincaban y cantaban. Por su puesto que también ellas visitaron ese cuarto que, recuérdese, Jocelín inauguró meses atrás como lugar para el intercambio sexual.
Ya de madrugada todos volvimos al departamento de Retana. Gloria y yo terminamos en una recámara. Un poco borrachas, comenzamos a besarnos. Pensé que ahí terminaría la cosa, pero continuamos con quitarnos la ropa y en un santiamén ya estábamos practicando el sexo oral. Quizá en ese momento, un corto circuito ocurrió en la ciudad debido a semejante acto lésbico. Después de un rato, Gloria estaba preparada para la penetración, pero entonces pensé que propiamente aquello no sería lo mejor. Además de que yo estaba ya satisfecha. Gloría me dijo:
– Es que yo no me vine, ayúdame. – ¿Cómo?- le respondí. – Bésame. – E s t á b i e n.
Este diálogo ahora es motivo de muchas risas cuando lo recordamos, pero así fue la primera vez que Gloria y yo llegamos a algo más en nuestra amistad. Claro que no lo repetimos hasta una segunda ocasión y nunca cambió nada entre nosotras. Tan amigas como siempre. El otro episodio fue una noche de martes después de haber ido a un conocido bar con cuarto oscuro. No fue una jornada buena, pero al final, un hombre guapo aunque con unos kilitos de más, me propuso un trío. En realidad yo ya había tenido un orgasmo, así que no me llamaba mucho la atención otro encuentro. Le dije que venía con una amiga que no podía, pero insistente me pidió que también invitara a Gloria. Fui con ella y le conté la proposición. Ni tarda ni perezosa, ella accedió. Los cuatro nos fuimos a un hotel.
Comencé con el más guapo, aunque el otro menos agraciado tenía mejor cuerpo y mejor dotación. Por eso, Gloria y yo los intercambiamos. En momentos en parejas, en momentos los cuatro, hasta que uno de ellos me dijo: “hazlo con él”, pensando que entre nosotras sólo había amistad. En cuanto lo hicimos, los otros estaban más que excitados. Cabe mencionar que ellos nunca hicieron nada juntos.

Al final, todos terminamos sobre Gloria, quedando la mujer más que embarrada. Lo chistoso de aquella vez es que yo no podía eyacular y los tres me miraban con cierta desesperación hasta que por fin lo logré. En un rato más, pese a la insistencia de los otros de que nos quedáramos, salimos como cómplices prostitutas de aquel hotel. Desde luego, la anécdota también ha causado mucha risa para quienes la conocen a detalle.
Así es, los hay de dos tipos: amigos sexuales y amigas mano larga. Como ya se dijo, los primeros reúnen ciertas características, pero la principal es la ausencia de algún compromiso. Aunque no falta quien con el paso del tiempo comienza a cultivar algún sentimiento por el otro y termina lastimado. Por eso es importante mantener siempre una barrera y conservar la distancia, tanto física como emocional. Es decir que los encuentros sexuales no sean tan frecuentes para que además la pasión sobreviva. Lo mejor que puede pasar, es que ese amigo sexual se convierta en un compañero de vida, cuando a la postre, el sexo ya no es necesario porque la otra conexión es mucho más importante. Ojalá ese fuera el destino de todos nuestros amantes pero la verdad es que la mayoría son desechables. ¿O me equivoco?

Los hechos no dejan de existir sólo porque sean ignorados

 

Este artículo sobre la violencia en el sexo, me da pie para hablar de lo que a mí realmente me interesa, y es analizar y sobretodo erradicar la forma menos humana de comportamiento: la violencia.

Pero junto a la violencia hay también causas que la generan y la perpetúan, y se diría que son las injusticias.

Porque no siempre la violencia es física, sino que también la hay y mucha más diría, cuando es soterrada, silenciosa, emocional, psicológica, económica. Porque no deja a la persona ser quien es, porque se la menosprecia y menoscaba su valía personal.

Hay muchas organizaciones que se ocupan de los males lejanos, pero parece que olvidamos los más cercanos. Tod@s podemos reconocerlos mirando en nuestro corazón.

Contra la violencia, de género o no.

Contra todo género de violencia