En cierta ocasión durante un seminario para matrimonios, le preguntaron a una mujer ( evidentemente, también podrían haber preguntado a un hombre):

-“¿Te hace feliz tu esposo/a? ¿ Verdaderamente te hace feliz?”
En ese momento el esposo levantó ligeramente el cuello en señal de seguridad, sabí­a que su esposa dirí­a que sí­, pues ella jamás se habí­a quejado durante su matrimonio. 

Sin embargo, la esposa respondió con un rotundo

“No….. no me hace feliz”.
Y ante el asombro del marido… continuó:

– “No me hace feliz ¡Yo soy feliz! … El que yo sea feliz o no, eso no depende de él, sino de mí­. Yo soy la única persona de quien depende mi felicidad. Yo determino ser feliz en cada situación y en cada momento de mi vida, pues si mi felicidad dependiera de alguna persona,  cosa, circunstancia sobre la faz de esta tierra, yo estaría en serios problemas".

Todo lo que existe en esta vida cambia continuamente.  El ser humano, las riquezas, mi cuerpo, el clima, los placeres, etc. Y así­ podrí­a decir una lista interminable. A través de toda mi vida, he aprendido algo; decido ser feliz y a lo demás lo llamo "experiencias": amar, perdonar,  ayudar, comprender, aceptar, escuchar, consolar.

Hay gente que dice: “No puedo ser feliz porque estoy enfermo, porque no tengo dinero, porque hace mucho calor, porque alguien me insultó, porque alguien ha dejado de amarme, porque alguien no me valoró”.  Pero… lo que no sabes es que… PUEDES SER FELIZ… aunque… estés enfermo, aunque haga calor, aunque no tengas dinero, aunque alguien te haya insultado, aunque alguien no te ame,  o no te haya valorado.

SER FELIZ ES… ¡UNA ACTITUD ANTE LA VIDA, QUE CADA UNO DECIDE!

 

TOMAR DECISIONES
Recuerdo que un invierno mi padre necesitaba leña, así que buscó un árbol muerto y lo cortó. Pero luego, en la primavera, vio desolado que al tronco marchito de ese árbol le brotaron renuevos. Mi padre dijo: "Estaba yo seguro de que ese árbol estaba muerto. Había perdido todas las hojas en el invierno. Hacía tanto frío, que las ramas se quebraban y caían como si no le quedara al viejo tronco ni una pizca de vida. Pero ahora advierto que aún alentaba la vida en aquel tronco".
Y volviéndose hacia mí, me aconsejó: "Nunca olvides esta importante lección. Jamás cortes un árbol en invierno."
Moraleja: "Jamás tomes una decisión negativa en tiempo adverso. Nunca tomes las más importantes decisiones cuando estés en tu peor estado de ánimo. Espera. Sé paciente. La tormenta pasará. Recuerda que la primavera volverá".

 

PULIENDO EL ESPEJO DEL CORAZÓN

Tratamos de razonar nuestro camino hacia él: no funcionó;
pero en el momento en que nos rendimos,
ningún obstáculo quedó.
El se presentó a nosotros por bondad:
¿de qué otro modo podríamos haberlo conocido?
La razón nos llevó hasta la puerta;
pero fue su presencia la que nos hizo entrar.
Pero, ¿cómo podrás nunca conocerlo
mientras seas incapaz de conocerte?
Uno por uno es uno,
ni más, ni menos:
el error comienza con la dualidad;
la unidad no conoce el error.
El camino que debes recorrer tú mismo
consiste en pulir el espejo de tú corazón.
No es con rebelión y discordia
cómo se pule el espejo del corazón,
liberándolo de la herrumbre
de la hipocresía e incredulidad.
Tu espejo es pulido por tu certeza:
por la pureza sin aleación de tu fe.