Nubiestructura escribió hace poco un artículo que acabo de leer en DeGeneres-E.
 
De la bondad de las ciudades como supuesto "ámbito de libertad donde puedes salir del armario, para luego meterte otra vez, modosito tú, al volver a casa o ir al trabajo"… o como una persona puede verse y sentirse alienado pese a una mente brillante por la opresión real, diaria, de quienes deberían desear su felicidad.

Chalo, 20 años, vive en una urbe muy dura de aspecto cosmopolita, costumbrista y patriarcal a la vieja usanza ( esto es, por los cojones de tu madre o el fascio-machismo feminista) o tu padre, o tu hermana o hermano o tus amigos o amigas, o tus jefes ( con la economía hemos topado, pues por trabajar, parece que debemos estar dispuestos aceder nuestros pensamientos, e incluso nuestro propio espíritu, lo cual no extraña, ya que hay quien cree que debemos ceder nuestro cuerpo).

Cuenta la experiencia de este muchacho al conocer este grupo DeGeneres-E, y dice así:

!“Ser talentoso a lo gay” creo que no es pecado!, LA DIVERSIDAD no es cosa de malvados o redentores, de despechos, iglesias, espíritus o exorcismos.  Es más bien de abrir las mentes y de procesos de receptividad que deben mutar en la crítica del pensamiento de cada cual, idependientente de mi concepción como persona heterosexual.

En fin hermanita, respeto, y mucho amor no hacia una figura fenotípica si no más bien al espíritu que ésta condensa. Como diría un sabio por ahí esto no es cosa ni de adanes ni de evas.